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Docencia conectada

Imagina por un momento que la región en la que resides es aislada del exterior. ¿Qué pasaría con los instrumentos que forman parte de tu vida día a día? No hablemos ya de un ordenador o internet, pero ¿alguien sabría hoy en día fabricar desde cero, por ejemplo, un lápiz?

Productos o servicios que puedan parecer simples fueron en su día creados partiendo de la conjunción de muchas ideas.

La idea de lápiz agrupa la idea de grafito, de madera, de ensamblaje, de escritura. Ésta última a su vez parte de la idea de caracteres que representan un lenguaje y se reúnen en torno a palabras, párrafos, ensayos que a su vez representan otros grupos de ideas.

Una idea por sí sola puede no ser de utilidad, pero prueba a relacionarla con otra con la que pueda encajar.

Prólogo

Un niño dibujaba a todo detalle aquello que aparecía en sus sueños.

Concentrado como estaba en no dejarse nada, dibujaba; a cada cosa que recuperaba de su memoria, le guardaba un espacio y con cuidado poco a poco, iba perfilando figuras en su papel.

Pensó en un determinado momento que aquello le estaba quedando verdaderamente perfecto, cuando de pronto sospechó de una sombra; algo había torcido su pincel y sin darse cuenta del todo, había convertido un delicado trazo en algo a modo de pintarrajo.

Titubeó sobre si debía arrugar inmediatamente la hoja, tirarla y comenzar con otra, y aunque le costó un tiempo de duda y tristeza, así lo hizo; mas al comenzar la siguiente página en blanco, se quedó mirando sin saber por dónde empezar; pasó tanto tiempo obnubilado en su blancura que se enamoró de su pureza, y llegó a pensar que era mejor no tocar, siquiera acariciar su obra, aunque ya no supo si era suya o simplemente la obra era dueña de sí misma.

Finalmente el niño olvidó dibujar, y no pensó en ningún momento en que alguien debiera dirigir su mano hacia otros primeros pasos, algunos nuevos retazos, aprender de nuevo a pintar, se sintió completamente seguro de que ahora lo que necesitaba era, más que nunca, volver a soñar.