A la salida de un cine allá por 2006, unos amigos y yo debimos disfrutar la película (Tránsito, que recomiendo) ya que en el paseo de vuelta casa nos pusimos a desentrañar los recovecos de la historia que acabábamos de ver. Aún curioso por escuchar más puntos de vista, busqué un poco en la red: así fue como, tras un par de clics, iniciaría mi andadura por el primer foro que consiguió que me sintiera parte de una pequeña comunidad.

En aquel lugar no solo sacié mi curiosidad cinéfila. Había un espacio para la literatura amateur: bajo la máscara de un avatar compartí unos pequeños versos. Personas que no me conocían de nada mostraron su opinión acerca de las letras que difundía y, poco a poco, me fui identificando con un pequeño grupo de personas con gustos similares. Dado que el foro tenía origen argentino y allí confluían diferentes nacionalidades, enriquecí mi vocabulario español con palabras de aquel contiente. Descubrí también el que es uno de mis grupos favoritos, Anathema, al que dedicaré un post próximamente.

Aquel sitio consiguió mucho más que un fan o un punto arriba en esa medida llamada vinculación (engagement) que represento en los informes que actualmente realizo. Solemos llamar comunidad al conjunto de usuarios que han hecho Me gusta a una página en Facebook o que han seguido a la cuenta de Twitter de una marca. En el caso de un buen foro, su significado va más allá.

Aprendizaje y gamification

Al año siguiente y gracias a un segundo foro, aprendí a manejar Photoshop con cierta pericia (podría haber sido GIMP pero no conocí software libre hasta 2011).

Lo interesante allí era observar cómo se había conformado una comunidad que producía conocimiento en base a una herramienta: los usuarios compartían sus atajos, trucos y métodos; y continuamente se producía ese bello acontecimiento cuando alguien entra a un espacio, pide ayuda y no uno, sino varios usuarios de forma anónima le prestan su tiempo.

¿Cómo se producía este círculo virtuoso aprendizaje/ayuda/recompensa? Un usuario necesitaba una imagen, normalmente algo informal como una firma o un avatar. Lo pedía a la comunidad creando un hilo de conversación y cualquier usuario podía atender a su petición subiendo su versión. Quien había creado el hilo elegía ganador. Si tu trabajo resultaba elegido obtenías un reconocimiento, si no, te esforzabas por aprender mejor la herramienta para hacerlo mejor a la próxima. Lo pasabas bien y, sin darte cuenta, participabas en un juego en el que todos ganan. Qué vieja es la ludificación o gamification… siempre ha existido en una u otras formas.

Evolución

¿Qué ha pasado estos años en cuanto a foros vs. Facebook/Twitter/similares? De mi propia experiencia puedo decir que bajó la frecuencia de mis visitas a foros. Queramos o no, el software con el que se construye una web influye tanto en la percepción como en las interacciones del usuario. Podríamos argumentar que las herramientas de foros se fueron quedando un poco atrás en cuanto a apariencia y usabilidad frente a otros medios. Al menos así lo percibí hasta 2013.

Justo en febrero de ese año Jeff Atwood hacía público el proyecto Discourse:

Forum software? Maybe. Let’s see, it’s 2013, has forum software advanced at all in the last ten years?

I’m thinking no.

Forums are the dark matter of the web, the B-movies of the Internet. But they matter […]

Today we announce the launch of Discourse, a next-generation, 100% open source discussion platform built for the next decade of the Internet.

José Alcántara lo reseñaba por esas fechas como uno de los cuatro casos relevantes de proyectos que no usan la metáfora timeline. Rescato este bonito párrafo:

4 de los proyectos más interesantes de la Internet actual giran más en torno a la generación de comunidades online tal y como se concebían antes de la mal llamada web social, aprovechando sin duda alguna elementos de ésta… pero sin sucumbir a la imperiosa necesidad de consumir un torrente inacabable (pero sí agotador) de información en forma de sumidero en el que, en realidad, nunca pasa nada. Estos proyectos apuestan por otra cosa […] hay motivos para ser optimista, en el futuro de la red hay más ética hacker.

Durante todo este tiempo mis visitas a foros han crecido muchísimo, entre otras cosas al involucrarme de una forma u otra con Discourse. Han surgido otras herramientas para darle un lavado de cara a los foros, pero me quedo de lejos con la iniciada por Jeff Atwood.

Como he tratado de ejemplificar con dos recuerdos de hace años, las dinámicas de comunidades creadas en torno a estructuras tipo foro posibilitan buenas experiencias para el usuario dispuesto a leer, compartir y colaborar. El desarrollo de nuevas herramientas de software libre que posibilitan la creación de estas comunidades reales no puede sino mejorar el escenario digital presente y futuro.

Este es el primero de una serie de posts sobre foros web en los que comentaré otros aspectos sobre estos sitios digitales y el papel de Discourse como elemento renovador. Próximamente, “Una victoria sobre Cronos, la lucha contra el timeline – Foros II“.