Hace poco asistí en mi lugar de trabajo a la proyección de “Treinta”, un metraje de tan solo tres minutos y treinta segundos liderado por mis compañeros Juanmi Díez y Elisa Lucía, que opta al concurso #JamesonNotodofilmfest.

Como apuntaba Javier Negrete tiempo ha, “la clave no es mostrar, sino sugerir”, e independientemente del resultado que obtengan me pareció agradable no sólo por el visionado, sino por el mensaje que sugiere, ya que transmite un concepto sobre el que se pueden construir reflexiones. Os dejo con el vídeo y abajo comento.

La analogía sobre la que asoma la pequeña trama no es otra cosa que un juego de suma cero: para que unos ganen otros tienen que perder. ¿Se os ocurre algún ejemplo?

Pienso en las veces que alguien ha podido pensar “qué bien estaría ser millonario sin hacer nada” o “que el Estado le dé a la máquina de hacer dinero” y por qué estos pensamientos son erróneos: omiten algo importante y es que lo que percibimos o deberíamos percibir viene por el valor que aportamos. Si deseáramos sin dar nada a cambio y eso se cumpliera por supuesto que todo se convertiría en un juego de suma cero.

Afortunadamente, la economía en la que nos encontramos -con sus imperfecciones- no es un juego de suma cero (aunque hay cosas que se le parecen), puesto que al realizarse un intercambio todos ganan y a cada paso que se ha producido para que el objeto o servicio adquirido se genere, se ha ido creando valor que beneficia a todo el conjunto. Conviene recordarlo, aunque en determinadas situaciones nos pueda parecer que alguien ha llegado a la treintena.