La música es el arte que más me conmueve, despierta mi curiosidad y me hace feliz. Desde 2016, espoleado por circunstancias personales, tomé la determinación de intentar acudir con más frecuencia a conciertos, a ser posible a no perderme ninguno.

Durante este tiempo he ido a un ritmo de casi una actuación por mes. En los eventos únicos en salas la acústica suele ser mejor: el público tiende a estar más entregado y con suerte puedes situarte bien. Sin embargo, los festivales traen artistas que de otra manera no habría oportunidad de ver y a eso se suma un ambiente que se disfruta fácilmente.

Cuando Mad Cool confirmó a Pearl Jam no dudé en comprarme la entrada, con el tiempo el elenco se amplió y al llegar la fecha, acudí ansioso a la cita. En este Clashfinder puedes consultar (en rojo) el recorrido que relato a continuación.

Puedes leer la crónica acompañándote de los artistas de los que hablo con la siguiente playlist:

Hago también alguna recomendación, por lo que he organizado otra playlist con los músicos que sugiero:

Día 1 – jueves 12

Tame Impala

Llegamos justo cuando comenzaba la banda australiana, de quien no tenía grandes expectativas… hasta el momento que tocaron “Eventually”: las vibraciones nos atraparon como si tocaran en una sala íntima, con una armonización y unas progresiones que no querías que acabaran nunca. Para mí, la canción del día junto con “New Person, Same Old Mistakes”.

Por supuesto gozamos con las archiconocidas The Less I Know the Better y Let it Happen y, como bien comenta en la siguiente foto @oriateka, con los visuales que acompañaban su música. Psicodelia pura.

Recomendación: si te gustan Tame Impala, te gustarán Temples: una pena que tocaran en festivales distintos. Estos últimos estaban el mismo día en el BBK de Bilbao.

Pearl Jam

Mira que me habían repetido lo fantástico de su directo pero yo, que siempre conservo mi ración de escepticismo, iba relajado; ignorante de lo que se avecinaba.

Amaneció la portentosa voz de Eddie Vedder y la tormenta perfecta que le acompañaba para hacerme revivir el grunge de los ’90 que yo descubrí en los ’00. Even Flow, Jeremy, Black… pero es que hasta las canciones que no conocías te removían por dentro, tocaron con una energía brutal. Dicen que fue el mejor grupo en cuanto actuación del festival, yo también lo creo.

Recomendación: de la escena grunge tengo mucho cariño a Audioslave que tenía ese punto Rage con Tom Morello y por supuesto por la voz de Chris Cornell, que en paz descanse.

Sintiéndolo mucho, antes de terminar Pearl Jam me fui a coger sitio a Justice, porque les tengo debilidad. Allá que cogimos sitio casi en primera fila… y llegó la primera decepción.

Justice

El escenario The Loop hacía que los graves retumbaran sobremanera, saturando la música hasta el punto que la mayoría del tiempo la actuación quedó eclipsada por el ruido y no se apreciaba la melodía que diera luz al saturado temblor bajo nuestros pies. Aún así te entregabas al baile -incluso hubo pogo- y te dejabas llevar.

Por culpa de la acústica me arrepentí de no haber asistido a Kasabian que tocaban al mismo tiempo. Espero que haya otro momento para ver a Justice en unas condiciones que le hagan “justicia”. Mientras, saciaré mi hambre de electrónica con Carpenter Brut en noviembre.

Recomendación: los dos mejores conciertos de electrónica que recuerdo se los debo a Vitalic y a Crystal Castles.

MGMT

Para acabar el día, el dúo estadounidense empezó con la maravillosa Little Dark Age. Destaco también Me & Michael (que en origen era Me & my girl pero pensaron que era demasiado “cheesy” ¿pastelosa? y cambiaron la letra). Eché en falta mi canción favorita y con la que los descubrí: “Of Moons, Birds & Monsters” pero no la suelen tocar, hubiera sido demasiada casualidad. Correctos, pero para su estilo creo que una sala les hubiera encajado mejor.

Recomendación: escucha más psicodelia fina con Ratatat y Air.

Día 2 – viernes 13

James Bay

Empezamos la segunda jornada con James Bay ¡Y qué manera de empezar! Asaltaron la jornada con Pink Lemonade, temazo al que como le des una oportunidad lo vas a escuchar unas 30 veces. Entre el bonito atardecer y el estilo de este grupo pasamos unos momentos realmente agradables.

Atardecer en Mad Cool 2018
James Bay en Mad Cool 2018

Núria Graham

En mi agenda tenía a esta cantautora y me escapé a verla lo justo para escuchar Cloud Fifteen y algún tema más. Pero a sabiendas de que su estilo encaja mucho mejor en una sala íntima (enamórate con su Christopher en Sofar Barcelona 2016) volví a James Bay, que nos regaló una versión de “The best” de Tina Turner. Maravilloso.

Recomendación: del estilo de Núria Graham son dos de mis bandas favoritas, curiosamente de Montreal las dos: Men I Trust y TOPS.

Goat Girl

Desandamos nuestros pasos para volver a la sala donde había tocado Núria Graham, dos escenarios enfrentados bajo el mismo techo. En el opuesto presenciamos el directo de Goat Girl, que ya he incorporado a mi lista de grupos compuestos por mujeres o en su mayoría. Nos envolvieron en guitarreo y letras críticas (anti-Brexit, feminismo), contrapunto entre lucha y arrogancia noventera.

Jain

Recuerda a Lily Allen pero su música me resulta más fresca por su inglés con acento, sus ritmos bailables de influencias funk, electro, afrobeat y la gracia con la que se ganó a los presentes aquella tarde.

La artista de moda en publicidad, según he visto buscando mi corte favorito “Come” (El Corte Inglés por aquí, Levi’s por allá, ahora May Tea…) fabrica hits que hacen al público saltar al compás de lo marcado. A pesar de su origen francés, de momento no la podré incluir en mi lista french, ya que no he visto ninguna canción suya en francés. Y no porque no le tenga amor a su tierra: revisando los vídeos que grabé, di con una canción de la que no he encontrado grabación en estudio por ninguna parte: Paris, dedicada a la ciudad donde pasó su vida universitaria y un canto a la libertad en homenaje a los atentados.

Recomendación: en Francia hay muy buenos artistas emergentes (y no tanto) con toques electro, echen un oído a Kid Francescoli, La Femme, Elephanz, Agar Agar, Hypnolove, Carpenter Brut o Igorrr.

Repusimos fuerzas (mención especial a la oferta gastrónomica del festival) mientras tocaba Jack White y cuando terminamos con la cena nos fuimos a coger sitio para Arctic Monkeys, cabeza de cartel de esta jornada. Cuando llegamos nos dio tiempo incluso a escuchar Seven Nation Army con lo que ya cumplimos con el de las rayas blancas.

Arctic Monkeys

Me había preparado este concierto con setify, utilidad que busca en setlist.fm los setlist del artista que pongas y te los convierte a playlist de Spotify. Quería ver si descartaba a Alice in Chains, grupo grunge noventero que tocaban a la misma hora. La conclusión fue darle una oportunidad a los monos árticos: en estudio sonaban bien aunque el último disco no lo terminara de tragar. Aquí llegó la segunda decepción.

Es verdad que los hits movidos pusieron marcha al concierto: cómo no disfrutar de Brianstorm, 505 o I bet you look good on the dancefloor. Sin embargo, la lentitud de lo nuevo aburría a las ovejas y no es que lo dijera yo, alrededor se contagiaba la desilusión salvo por los fanáticos incondicionales. Como comentó Adrián en su Instagram, “Alex Turner se folla así mismo encima del escenario”. Parece ensimismado y no dudo que esto le suponga perder seguidores. En cuanto notamos que estaban terminando (la señal fue Do I wanna know) nos fuimos alejando, teníamos una cita con…

Massive Attack

Casi en primera fila, una hora y media esperando… y los padres del trip hop nos dejaron con la miel en los labios. Es verdad, como he comentado en Justice, que la acústica no era la mejor, pero eso no exime de culpa a un artista que se debe a su público.

Mientras, Franz Ferdinand tocaba en otro escenario y siempre cumplen. Por suerte ya los había visto en el BIME 2017.

Así terminó el segundo día, que haciendo resumen y salvando a los descubrimientos, fue el más flojo de los tres.

 

Día 3 – sábado 14

Como canta Nacho, “Por tercer día él ve amanecer, desde una cama vacía…” pero el amanecer me pilló durmiendo después del plantón de “Ataque Pasivo” que podríamos llamarles desde ahora. Qué más da, empezaba una nueva jornada con mucha ilusión ¡y no defraudó en absoluto!

Wolf Alice

Los descubrí el año pasado y desde entonces su temazo Silk lo he escuchado más de cien veces. Fue tal mi encanto que investigué el porqué de su nombre y me compré el libro (La cámara sangrienta de Ángela Carter, que contiene “Lobalicia”). Los vi en un maravilloso directo a principios de enero y había que repetir, aunque fuera bajo el sol de julio en un descampado madrileño.

Buena actitud, pero se dejaron por el camino favoritas como Silk o Planet Hunter, menos mal que que le dieron a You’re a Germ y Moaning Lisa Smile. Los aprobamos pero tienen más potencial del que se vio.

Wolf Alice en Mad Cool 2018
Wolf Alice en Mad Cool 2018

Rag’N Bone Man

Otro descubrimiento. Lo había escuchado en estudio y lo que mejor me sonó fueron los primeros discos porque en los últimos su voz queda solitaria, se hace intenso y difícil de digerir. Todo lo contrario que en el directo: se acompaña de una banda fantástica (vientos incluidos) y así todo suena de maravilla, disfrutamos su soul en el escenario principal con un atardecer mágico.

Volviendo a su música de estudio para recomendar, lo más parecido al directo que vivimos era de sus dos primeros discos, o quizá el tema “Arrow” del último. Es de esos artistas que en vivo gana muchísimo porque el acompañamiento instrumental le da muchísima garra.

Queens Of The Stone Age

¿Queens of the Stone Age, Kase O o Portugal the Man? Casi a la misma hora todos. Pues nos salimos por la tangente: vimos un poquito a Queens of The Stone Age, que no me entusiasman. Salvaría Villains of the Circumstance y ni siquiera la tocaron, así que aprovechamos para cenar.

Ya habría otra ocasión para ver a Kase-O. De lo que sí me arrepentí fue de no ver a Portugal the Man con una versión de ¡For Whom The Bells Toll! Habrá que tenerles en cuenta para la próxima.

De todas formas, lo anterior se quedaba pequeño para lo que se avecinaba.

Depeche Mode

Hay un momento en la vida en el que uno tiene que bailar en vivo Enjoy the Silence, Personal Jesus, Just Can’t Get Enough entre otros cortes top.

Se notaron las tablas, el buen hacer y lo bien que sienta que la batería marque los ritmos de lo que en estudio es sintetizador. Los bailes de Dave Gahan son de los que contagian el movimiento a una ciudad entera. La maestría en la ejecución parecía decirnos “así se hace”.

Future Islands

A Ran, en honor a su nombre y letra, llegamos corriendo desde el anterior espectáculo. Avanzando entre el público para tomar una buena posición ya que era el concierto que más ganas tenía de todo el festival.

Adoro a Future Islands desde que su electropop irrumpió en mis oídos y con la misma fuerza transmitieron su composición en el escenario del Mad Cool.

Voz a corazón abierto, su cantante Samuel T. Herring se entrega tanto que en ocasiones sacaba alaridos guturales. Su melodía se antoja una especie de euforia triste con aroma ochentero. ¿Quién no se enamora con Time on her side? ¿Quién no empatiza con Ancient Water?  Si me dejo llevar por las emociones, diría que este fue el mejor concierto del festival.

Jet

Los australianos siguieron con la tendencia de comenzar por sus mejores temas y no llegamos al archiconocido “Are you Gonna Be My Girl” pero bailamos “Rollover DJ” y cantamos la balada “Look what you’ve done”. Un retazo nostálgico para terminar con buen gusto y baile rockero.

Epílogo

Después de catorce grupos y alguno más de pasada, tocaba descansar y asimilar lo vivido: ya he comprado la reserva para Mad Cool Festival 2019.

Hay quien se aferra al dicho “ya no se hace música como antes”. De acuerdo que hay momentos irrepetibles, grabaciones únicas pero es raro enfrentar algo tan etéreo por el simple hecho de realizarse en un momento un otro.

La música evoluciona y a veces incluso viaja en el tiempo, retrocede, se fusiona… lo que está claro es que se disfruta mucho más abriéndose a las novedades, por lo que ahí va mi recomendación por experiencia propia: ábrete a estilos inexplorados sin las ataduras del tiempo.
Desde que no le pongo filtro no solo a tengo un profundo repertorio mental para acompañar cualquier estado de ánimo sino que mantengo encendida esa chispa de saber que por sorpresa tendré cada cierto tiempo un nuevo artista favorito.

¡Nos vemos en la próxima!