Música

Mad Cool Festival 2018 – Crónica personal

La música es el arte que más me conmueve, despierta mi curiosidad y me hace feliz. Desde 2016, espoleado por circunstancias personales, tomé la determinación de intentar acudir con más frecuencia a conciertos, a ser posible a no perderme ninguno.

Durante este tiempo he ido a un ritmo de casi una actuación por mes. En los eventos únicos en salas la acústica suele ser mejor: el público tiende a estar más entregado y con suerte puedes situarte bien. Sin embargo, los festivales traen artistas que de otra manera no habría oportunidad de ver y a eso se suma un ambiente que se disfruta fácilmente.

Cuando Mad Cool confirmó a Pearl Jam no dudé en comprarme la entrada, con el tiempo el elenco se amplió y al llegar la fecha, acudí ansioso a la cita. En este Clashfinder puedes consultar (en rojo) el recorrido que relato a continuación.

Krystian Zimerman y el papel del espectador

Buscando nocturnos de Chopin en una calurosa noche de verano, el azar algoritmo de los vídeos relacionados en YouTube me llevó a esta joya:

Nada descubriré a los asiduos de las composiciones del romanticismo sobre un profesional que de niño creía que lo normal era tener un piano en casa, o de quien en su madurez considera que para tocar una pieza hay que morir por ella, pero profundizando en su discografía (études de Chopin, The Liszt Recordings…) se ha convertido en mi pianista favorito.

A medida que pasa el tiempo crecen mis ganas por verle en directo y habría ido ya a un concierto de no ser porque, por un lado, parece bastante ajeno a gestionar su presencia en internet; y por otro, comprar una entrada suya es todo un acto de fe.

Desde aquella noche estoy alerta a las actualizaciones sobre este intérprete y, justo hace unos meses, me sorprendió una noticia de esas que llenan tantos medios impresos como digitales: durante un concierto en Ruhr, Krystian Zimerman interrumpió su actuación.