Al inicio de las clases de analítica en medios digitales que imparto, suelo exponer la siguiente anécdota, contada por el Nobel de Medicina Albert Szent-Györgyi a sus colegas, que a su vez la difundieron por diferentes vías (traducción propia):

“Una pequeña unidad de tropas húngaras acamparon en los Alpes durante la primera Guerra Mundial. Su comandante, un joven teniente, decidió enviar a un grupo reducido a una misión exploratoria. Al poco de emprender la marcha, empezó a nevar y nevó sin cesar durante dos días. La compañía de exploración no volvía, y el joven oficial, entre intelectual e idealista, se sintió culpable de haber enviado a sus hombres a su propia muerte. En su tormento, se cuestionó no sólo su decisión, sino el sentido de la guerra misma y su rol en ella. Era un hombre atormentado.