Educación

Cartógrafos digitales

Al inicio de las clases de analítica en medios digitales que imparto, suelo exponer la siguiente anécdota, contada por el Nobel de Medicina Albert Szent-Györgyi a sus colegas, que a su vez la difundieron por diferentes vías (traducción propia):

“Una pequeña unidad de tropas húngaras acamparon en los Alpes durante la primera Guerra Mundial. Su comandante, un joven teniente, decidió enviar a un grupo reducido a una misión exploratoria. Al poco de emprender la marcha, empezó a nevar y nevó sin cesar durante dos días. La compañía de exploración no volvía, y el joven oficial, entre intelectual e idealista, se sintió culpable de haber enviado a sus hombres a su propia muerte. En su tormento, se cuestionó no sólo su decisión, sino el sentido de la guerra misma y su rol en ella. Era un hombre atormentado.

Bálsamo de fierabrás

Recuerdo de mis primeras clases de filosofía cómo al llegar al “corgito ergo sum” sentí el vacío tras mis pasos: ¿cómo podía haber dado algo por seguro hasta ese momento? Maravillado, entendí que con ese planteamiento me podía aferrar a algo, al igual que los axiomas o teoremas bien construidos sirven de punto de apoyo para no caer al precipicio del “todo es relativo”. Dudar es básico y necesario, pero tenemos que partir de alguna certeza para construir sobre la base de un conocimiento asentado. Así, nos damos cuenta de todo lo conseguido y cómo, mirando en retrospectiva, el pasado fue una mierda comparado a lo que tenemos ahora.

La zorra y las uvas

The_Fox_and_the_Grapes_-_Project_Gutenberg_etext_19994Buscando hacia dónde enlazar “disonancia cognitiva” para mi anterior post, me encontré con la fábula “La zorra y las uvas“:

“Una zorra ve un racimo de uvas e intenta alcanzarlo. Al darse cuenta de que está demasiado alto, las desprecia diciendo: «¡No están maduras!».”

[También la versión original traducida de Esopo o la versión en verso de Samaniego.]

Aunque breve (tal como he reflejado la cita, cabe en un tweet), el texto deja una reflexión profunda: ¿es razonable esquivar el deseo de algo inalcanzable?

El día que cambió mi manera de ver el software

Cuando en marzo de 2011 asistí a la primera de las Jornadas de Software Libre realizadas en Ciudad Real, no tenía ni idea de qué trataba esto: ¿programas gratis? ¿Linux? Era un completo ignorante sobre el tema. Atender a las primeras ponencias fue como ir a un concierto en el que no te sabes las piezas. Disfrutaba la música pero no llegué a sentir la totalidad de su belleza.

Más adelante comentaré lo útiles que resultaron las primeras conferencias (lista en YouTubedescarga), pero primero me detendré en quien, de forma pausada y con acento norteamericano, sentó en mi mente las bases para que más tarde comprendiera lo que suponía el software libre.

RMS
RMS en el paraninfo del campus de Ciudad Real – Imagen por Cleto Martín alojada en Arco-UCLM

Fue el mismo Richard Stallman quien, arropado por los aplausos de los estudiantes y profesionales que llenaban por completo el paraninfo de mi facultad, explicó las cuatro libertades del software libre. Me resultó tan claro en la exposición de las ideas que sentí que tenía que unirme de inmediato a la causa.

n elementos para redactar contenido

En una formación que recibí allá por 2011, Fernando Polo explicaba el principio MECE: “mutually exclusive (no overlaps) and collectively exhaustive (no gaps)“.

Este principio trata de ordenar los elementos de un problema en base a dos premisas: plantear todas las opciones y soluciones posibles (no gaps) y definirlas de manera que ningún aspecto se superponga entre sí para evitar redundancias o confusiones (no overlaps).

¿Se podría aplicar esto a la redacción de contenidos? Atendiendo a MECE, ordenaríamos los elementos de un discurso de tal forma que no se solaparan entre sí (no overlaps) y además trataran de abarcar toda la temática a la que se refieren (no gaps).

Para tener una idea clara, qué mejor que una representación gráfica:

 

La imagen ilustra la definición matemática del principio MECE, no es otra cosa que la partición de un conjunto.

 

Docencia conectada

Imagina por un momento que la región en la que resides es aislada del exterior. ¿Qué pasaría con los instrumentos que forman parte de tu vida día a día? No hablemos ya de un ordenador o internet, pero ¿alguien sabría hoy en día fabricar desde cero, por ejemplo, un lápiz?

Productos o servicios que puedan parecer simples fueron en su día creados partiendo de la conjunción de muchas ideas.

La idea de lápiz agrupa la idea de grafito, de madera, de ensamblaje, de escritura. Ésta última a su vez parte de la idea de caracteres que representan un lenguaje y se reúnen en torno a palabras, párrafos, ensayos que a su vez representan otros grupos de ideas.

Una idea por sí sola puede no ser de utilidad, pero prueba a relacionarla con otra con la que pueda encajar.